La sala de cualquier hogar es uno de los espacios que más se utiliza, por lo que ahí es donde se acumula mucha más suciedad. Líquidos derramados, alimentos, desechos de las mascotas y muchos otros agentes pueden ensuciar tu sala. Es por esto que es indispensable limpiarla de manera constante, pero debe hacerse con cuidado.

Te recomendamos no utilizar cepillo y jabón para lavar tu sala bajo ninguna circunstancia porque lo único que conseguirás es desgastar el color de tu mueble e incluso la tapicería.

Otra situación a evitar es el exceso de agua. Tu mueble absorbe el agua, de ahí que los líquidos en ocasiones sean difíciles de quitar, por lo que es muy mala idea usar mucha agua para lavarla. Esto hará que el proceso de secado dure mucho, lo cual será perjudicial porque hará amarilla la tela y olerá a humedad.

Por último, evita a toda costa usar jabón para ropa. Muchas personas piensan que al ser para telas también servirán para su sala, pero no hay idea más errónea. Estos jabones dejarán residuos y harán que el material se haga duro e incómodo.

Te recomendamos que sean profesionales quienes hagan la limpieza de tu sala para garantizar que quede como nueva.